domingo, 25 de mayo de 2014

Obras ganadoras de AFFECTUM PATERNIS 2014



CARTA DE AMOR A MIS HIJOS
1er. lugar
Autora:  Beatriz Vielman
País:  Guatemala

          Mis hijos amados, siempre tuve la necesidad de escribirles una carta pues como ya sabrán para mí es difícil expresarme, quizás porque de niña tampoco mis padres se expresaron conmigo y de forma inconsciente adopté la misma errónea postura ahora que ya soy madre, pero de alguna u otra manera debo hacerles llegar el inmenso amor que les tengo.  Aunque ya dejaron de ser esos pequeños e inquietos niños, para mí nunca serán lo suficientemente grandes como para no sentirlos indefensos, o para desear darles un beso, un apretón y meterlos en mi cama cuando los asusta una de esas tantas películas que nos sentamos a ver los viernes por la noche.  Pero comprendo, ya son adolescentes aunque se sientan más grandes, ya la pena les invade cuando de la mano quiero cruzar por las calles. Juro que si de mí dependiera que sus caminos nunca tuvieran alguna piedra daría mi vida para asegurarles una vida plena, sobre todo en estos tiempos en que el mundo es tan insano y la maldad ya no teme salir a la luz del día, solo Dios nuestro creador puede darles la protección que cada uno necesita, a mí solo me queda elevar una oración constante por ustedes y velar porque reciban una buena educación, en casa y fuera de ella.

          A veces despierto en la madrugada y en silencio los visito en sus recamaras para ver si todo está bien… Tú, mi pequeña princesita, te vez tan sensible al dormir, y tú, mi inquieto caballero, con lo grande y galán que estas me estremeces, se que en unos cuantos años dejarás de dormir solo, pero claro, como toda buena madre espero que pasen muchos, pero muchos años para eso. 

          Sin importar las circunstancias que nos llevaron a vivir solos, quiero que sepan que nunca he tomado en mi vida una decisión tan acertada y hermosa como la de ser su madre, cuidando sus pasos, protegiendo sus vidas, sacando espada y escudo para que nada les falte; desde que llegaron a mi vida he buscado la forma de ser cada día mejor, de que se sientan orgullosos de la madre que tienen y de que cada una de mis decisiones sean para su beneficio. A Dios gracias nada nos ha faltado, tenemos lo necesario y quizás un poco más, así que hijos míos, hoy que se aproxima el día de la madre quiero expresarles, aunque poco se los digo, que los amo con toda el alma, con defectos y virtudes, con éxitos o fracasos, con enojos y alegrías, soy feliz.  Somos los tres una bella familia y juntos, tomados de la mano de Dios, veremos nuestros sueños realizados. 

                                          Los ama: Mamá



CARTA DE AMOR A MI HIJO
2º. LUGAR
Autora: María Oreto Martínez
País:  España


                                                                     L’Alcúdia, 3 de mayo de 2014

Querido Miquel:

Han transcurrido veinticuatro años desde que viste la luz y, si bien el bagaje de otros jóvenes comienza a llenarse, el tuyo ya desborda y tus maletas pesan en exceso. A veces me pregunto cómo puedes continuar erguido y con buen humor por una vida que no te ha proporcionado más que disgustos… A veces me respondo que eres una bendición del Creador porque has sabido asumir tus problemas y luchar contra el muro de la discapacidad. Porque un muro infranqueable es ser diferente; un muro, que a otros que no tuviesen tu buen carácter, hubiese aplastado hasta convertirlos en enajenados, aunque no fuesen culpables más que de soportar su sombra.

       Llegados a este momento, pienso en cuántos jóvenes han segado su vida en flor, a causa de la persecución de esos que se creen “normales”, y que no son más que criaturas sin corazón… Y llegados a este instante, no puedo más que recordar los múltiples acosos que has sufrido a lo largo de tu vida, solo por ansiar ser como otro niño o joven cualquiera. Y, realmente, no es que seas como cualquier otro, eres muy superior a todos ellos porque en tu corazón se forjó el espíritu de gladiador que no ha permitido que nadie lo aplastase, aunque haya estado en peligro mil y una vez de perecer en pro de la igualdad.

       Naciste, hijo mío, en un parto a vida o muerte. Nos moríamos los dos si no te extraían de mis entrañas. Fuiste fruto de una cesárea doble. En la primera me arrancaron mis sueños de amor y en la segunda te sacaron de la incómoda cuna en la que ya estabas sufriendo. Necesitabas aspirar esa bocanada de aire que te devolviese la esperanza de la vida. Y viviste, y empezó el calvario de las repetidas enfermedades; y no caminabas, mas caminaste; y no corrías, pero corres; y no hablabas, pero hablaste…

       Cuando contabas cinco años el sicólogo de la escuela me aseguró, al final del curso, que nunca aprenderías, pero en septiembre entraste leyendo. Hoy estás terminando tu segundo de Bachillerato y deseas ser maestro. No me cabe la menor duda de que lo conseguirás y de que serás un gran maestro, pues has tenido como compañera una vida llena de peripecias personales, que has sabido afrontar y que te han moldeado en el amor a Dios y al prójimo.

       Mi querido hijo, Sol de mis días, en esta víspera del Día de la Madre, solo puedo decirte que te adoro y que bendigo el día en el que Dios me concedió tu santa vida.


        
A mi hija
3er. lugar
Autora:  Ana Luisa Bernales V.
País: Chile

                                                     Domingo 11 de Mayo, 2014.-

Amada hija:

              Ya han pasado los años y aún no me acostumbro a tu ausencia, sólo recordarte me sostiene; me gusta mucho escribirte porque mi corazón cobra valor. Te contaré que al encontrar el prendedor de palitos de helados que me regalaste recordé el día cuando al mirarme en el espejo y vi mi rostro ¡ mi nariz tenía un brillo distinto !... a los días me enteré que había un puntito en mi vientre, esa eras tú hija. ¡ Ese día nació la vida !, ¡ el sol brillaba más y la luna resplandecía como nunca !.  Me convertí en un centinela que vigilaba cada latido tuyo, desde entonces un hilo de plata nos unió. Cuando te vi por primera vez, al nacer te envolví con mi regazo, te enlacé con mi mirada y nos hicimos una...

             Te amo,
                                                        Tu Ñuke

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